lunes, 5 de septiembre de 2011

UNA MECEDORA VACÍA



Su voz es incierta
como susurrada sin querer,
con notas en la penumbra
pero sin nada que perder.
Se mueve adelante y atrás
balanceándose en el tiempo,
sólo una mirada más,
mientras le resista el cuerpo.
Siempre asomada a la ventana
viendo a la vida pasar,
imágenes para un mañana
que llegará sin tardar.
Su mecedora despierta
justo antes del amanecer
para acunarla en la sombra
hasta un nuevo anochecer.
Sólo espera su final,
se cumple un ciclo completo,
 sus arrugas marcarán
el adiós sin remordimientos.
La mecedora vacía
se mueve a un final anunciado
El término de una agonía.
El principio de un ser recordado.

2 comentarios:

Charlie P. Raven dijo...

Me hiciste recordar cosas.
Que gran poema

Angelical dijo...

Lo malo de los recuerdos es que a veces son tristes...

Un beso angelical XDD