sábado, 23 de octubre de 2010

¿QUÉ ERES, POESÍA?




Antes creía conocerte:
cuestión de sílabas contadas,
musicalidad sugerente,
... palabras encadenadas.

Pero te perdí ante el silencio
de versos inacabados,
de rimas incompletas,
de poemas no rimados.

Me extravié en la resonancia
de tus estrofas cantadas,
del ritmo, de tu cadencia,
de palabras entonadas.

Te busqué entre tus letras
en una métrica ausente,
en la esencia de una metáfora,
en una asonancia inteligente.

Y pregunté por tu secreto…
por tu fondo y por tu forma,
por tu ritmo y por tu voz,
por tu verso y por tu estrofa.

Me respondieron las figuras
escondidas en tu cuerpo
y aún no sé lo que eres
sólo sé, que sí: te siento.

Así que en vano pretenderé
hacerte realidad escrita
en el blanco de un papel
que llore lágrimas de tinta.

sábado, 16 de octubre de 2010

CAÓTICO INTERIOR

Esto se publicó entre mis retazos hace un año, pero hoy me apetecía recordar esos experimentos que tanto me gustan  y a los que nunca aprendí a decir que no.


Un café a medio tomar
lágrimas que resbalan con desidia
y el verde de una lechuga.
La piel tensa de un tambor.
Un enano que corretea,
un tenedor que cae
la luna brilla distinta
yo te espero en la fila 12.
Sinsentido.
Manos que aprietan
y el agua fluye tranquila.
Sobres en blanco.
Lo que soy.

Nota: mi primer poema surrealista gracias a la escritura automática promovida por un tal Julián Castro jajajjjaja.


lunes, 4 de octubre de 2010

SIGO ESPERANDO


El tiempo esclaviza mis suspiros para enredarlos entre los minutos que acompasan la espera.
La incertidumbre se abre ante mi paciencia con el rostro de un vacío insondable, un agujero negro que pesa sobre la ausencia de certezas que alumbren la oscuridad que me rodea.
Los segundos se encadenan para asfixiar mis sentidos, para contabilizar esperanzas que sólo me serán reveladas  en el último instante.
Agotaré mi último aliento a la espera de todas las respuestas que nunca me fueron regaladas, con los labios entumecidos por las preguntas que nunca me atreví a realizar… sin tiempo, sin nada que esperar, sin minutos que gastar en una espera inútil.