domingo, 2 de mayo de 2010

SIN REMEDIO


Detienes mis palabras con tus lágrimas y, una vez más, vuelvo a ahogarme en tu llanto.

Soy un náufrago a la deriva que siempre acaba en tus labios.

Acortas las distancias, hechizas mis sueños y mis ganas de acabar vuelven a esconderse en el secreto.

Heridas que ya no sangran.

Dolor que ya no duele.

Muerte que ya no mata.

Lo nuestro se dilata hasta lo eterno.


Esta noche, mientras dormimos, nuestros corazones se romperán entre palabras de amor.