MOGUER


Sus calles reflejan el blanco de la cal y se confunden con el murmullo solariego de plazas tendidas al sol... con el eco de la historia cruzando cada esquina convertido en testigo de juegos infantiles que no consiguen pasar de moda y recuerdan el sonido de antiguas infancias tintadas en sepia.

Pueblo en el que cada tejado alberga un recuerdo al poeta que forjó versos entre sus calles. Letras que pintaron pinares y fachadas encaladas, ecos literarios que ahora vagan entre campos de fresa para impregnarse de aromas nuevos.

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